Lugares de interés

 

El punto de partida del paseo bien puede ser la iglesia de San Pedro, que vio pasar por delante de su recién inaugurado pórtico (hasta ese siglo, el templo estaba en la orilla derecha del Calera) al emperador Carlos V cuando viajaba en 1556 desde Laredo a su retiro en el monasterio de Yuste, donde falleció dos años más tarde. Es un templo renacentista construido con mampostería. El interior se encuetra distribuido en tres tramos, de los que uno de ellos es el crucero de brazos poco profundos. Los tramos van separados por arcos de medio punto que posan en pilastras toscanas de alto zócalo.

El mueble más importante es el retablo mayor, que ocupa todo el testero de la iglesia. Está compuesto por tres calles y tres cuerpos, en la que el superior es más bajo, y la calle principal más ancha. Las figuras se presentan con vestimentas amplias de pliegues duros y rostros escasamente expresivos. Y la policromía es de un siglo más tarde, de 1717.

La Plaza Vieja, de la Constitución, de la República, de España y desde 1992 Plaza Balcón de Bizkaia es el centro físico y de relación social. Salir a la plaza es tomar contacto con el pulso de la villa. Posiblemente no fue un espacio definido inicialmente para conformarse como plaza, pero la disposición de las calles y edificios han generado esta estructura, que además ocupa el centro de la población adquiriendo por ello relevancia instrumental y estratégica propia. Antes de la llegada del automóvil era sin duda el referente festivo del pueblo como reflejan antiguas imágenes que muestran concurridos bailes de domingo.

Las casas de la Plaza Vieja son edificios de clara inspiración cántabra y llaman la atención por sus grandes balconadas de madera. Reflejan un tipo de arquitectura doméstica característica de la zona oriental de Cantabria, territorio con el que está estrechamente relacionada Lanestosa, más que a través la historia a través de la geografía, las costumbres, el folklore y los elementos etnográficos.

La Plaza Nueva o Plaza de los Dantzaris tomó el relevo de la anterior cuando el tránsito por la carretera N-629 impidió el uso del antiguo espacio festivo. Es una bella propuesta moderna, situada entre el río, la carretera y la cabecera de la iglesia parroquial. Esta porticada a base de recias vigas de madera de roble. Esta plaza, de construcción reciente, se usa como punto de encuentro en las grandes ocasiones, sobre todo en las fiestas y celebraciones de la villa.

El Puente Viejo se construyó en 1760 como mejora en el paso por la villa, después de que llegase la noticia de que existía un proyecto para desviar el Camino Real de Madrid a Laredo por Los Tornos a través del Valle de Soba. Lanestosa siempre ha sido consciente de que su supervivencia estriba en su esencia de villa caminera. Puerta hacia Castilla y hacia el Cantábrico, fue siempre paso obligado para todo tipo de viajeros, comerciantes, transportes de mercancias, etc. noo es difícil imaginar el estado de excitación de los próceres municipales ante tamaña amenaza: la construcción del puente se convirtió en "razon de estado" hasta tal punto que, en solo dos años se logró poner en pie, bajo la dirección del cantero de la localidad cántabra de Liendo, Pedro Llanderas, con un presupuesto de 3.358 reales. Se trata de un puente de arco de medio punto de 11,30 mts de luz y 2.60 mts de ancho de vía.

Alrededor de la Fuente de la Piña se puedre disfrutar de una bonita plazuela frente a las antiguas escuelas y el lavadero, conocida popularmente como La Acorralada. Sitio ideal de recreo para niños y mayores. Los elegantes bancos labrados en piedra, así como la zona ajardinada y los árboles de sombra son su mayor atractivo.

Las escuelas se construyeron en 1888 y están distribuidas simétricamente en dos plantas. Ambos sexos estaban separados en sendas instancias situadas en la planta inferior: a la izquierda se situaban las niñas y a la derecha los niños. En la primera planta se habilitaban las viviendas de los maestros.

Los lavaderos se construyeron el 22 de febrero de 1897 por el arquitecto Francisco Echevarría, natural de Ampuero. Actualmente destinado a consultorio médico.

Y el Palacio Colina, al final de la calle Real, recupera la memoria histórica con la que ha comenzado el paseo.  Se trata de la construcción residencial más culta y el edificio civil de mayor interés monumental de Lanestosa. De porte palaciego y de importancia en cuanto a su tipología y sus componentes formales, se puede identificar perfectamente con los palacios de mediados del siglo XVIII en Euskadi, alojamiento de la hidalguía local, arraigada en el comercio de Madrid, las colonias y la administración.

Llaman la atención de este Palacio los dos arcos juntos que tiene a modo de puerta de entrada, y que conforman un zaguán o portal abierto donde la gente se reunía a hablar, a realizar las tareas, o que podía permitir la entrada de carruajes con carga. De hecho, existen testimonios de nestosanos que recuerdan que éste era uno de los puntos de aprovisionamiento de las caballerizas en su tránsito desde la costa a la meseta castellana.

Como curiosidad decir que los dueños de este Palacio fueron gente muy culta y acaudalada, ya que tenían también una biblioteca, algo extraordinario a finales del siglo XIX, pues no tanta gente sabía leer en las zonas rurales.

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